Alquilado o a tu disposición
Modelo 210 para residentes en Rumanía
Viviste años en Castellón, en Madrid o en Almería, compraste allí tu piso y un día volviste a Rumanía. Ese regreso te convirtió, sin que nadie te avisara, en propietario no residente, con declaraciones que antes no existían. Esta página es para ese momento.
Volver a casa y dejar el piso en España
La mayoría de los residentes en Rumanía que tienen vivienda en España no la compraron desde fuera. Llegaron a trabajar en la construcción, en el campo, en la hostelería o en los cuidados, se quedaron una década o dos, pagaron una hipoteca y, al volver, conservaron el piso. Unos lo alquilan a una familia con contrato de larga duración; otros lo dejan a un hermano o a un hijo que se quedó en España; otros lo tienen cerrado para las vacaciones.
Mientras vivías aquí, ese piso iba en tu declaración de la renta, y si era tu vivienda no había nada que declarar por él. Al dejar de ser residente, la vivienda pasa a tener vida fiscal propia: un modelo 210 si la alquilas y otro por los días en que no lo está. Ningún organismo te manda una carta cuando esto ocurre; simplemente empieza a correr.
El año de la mudanza no se parte en dos
España no divide el año fiscal. Eres residente o no residente durante el ejercicio entero. Si en el año en que te fuiste pasaste aquí más de 183 días, ese año sigues siendo residente y declaras IRPF como siempre. El primer modelo 210 corresponde normalmente al primer año completo que pasas en Rumanía. Es un detalle que cambia qué se presenta y cuándo, y conviene fijarlo bien antes de nada.
Lo que te da Rumanía como Estado miembro
Como residente en un Estado de la Unión Europea, tributas al 19 % y restas los gastos del alquiler. Si el piso está alquilado todo el año, los restas enteros; si solo una parte, en proporción a los días. Lo que ya no tienes es la reducción por alquiler de vivienda que se aplica en el IRPF: en el impuesto de no residentes no existe. Quien la venía aplicando lo nota en la primera declaración.
Las cuentas de Mihai: un piso en Castellón alquilado a una familia
Mihai volvió a Iași a finales de 2024 y en 2026 no pisó España más que unos días. Su piso de Castellón, del que es único titular, está alquilado los doce meses a una familia por 650 € al mes. Los gastos del año son 310 € de IBI, 540 € de comunidad, 180 € de seguro, 1.650 € de intereses de la hipoteca que le queda y 420 € por una reparación de fontanería. La construcción vale 60.000 €, así que la amortización del 3 % es de 1.800 €.
| Partida | 2026 |
|---|---|
| Rentas cobradas (12 × 650 €) | 7.800,00 € |
| Intereses de la hipoteca | − 1.650,00 € |
| IBI, comunidad y seguro | − 1.030,00 € |
| Reparación | − 420,00 € |
| Amortización | − 1.800,00 € |
| Base | 2.900,00 € |
| Impuesto al 19 % | 551,00 € |
Como el piso estuvo alquilado todos los días del año, no hay prorrata ni imputación: un solo 210 de alquiler. Si el piso lo tuviera su hermana sin pagar renta, la situación sería otra: no habría alquiler que declarar, pero sí una renta imputada sobre el valor catastral por todo el año, porque para Hacienda la vivienda cedida gratis a un familiar está a disposición del propietario. La guía de imputación de rentas tiene el cálculo.
Es muy habitual que el pariente que ocupa el piso entregue cada mes una cantidad para la hipoteca, sin contrato y sin que nadie lo considere un alquiler. Para Hacienda, si hay un pago periódico por usar la vivienda, lo más probable es que sea renta de alquiler, y debe declararse como tal. Mejor dejarlo por escrito y declararlo que explicarlo después en una comprobación.
El certificado de la ANAF
La ANAF, la agencia tributaria rumana, expide el certificado de residencia fiscal. En España vale un año desde que se emite. Pídelo para el ejercicio que vas a declarar y guárdalo: la primera comprobación a un propietario que se ha ido suele preguntar justo eso, desde cuándo reside fuera y cómo lo acredita. Tener el certificado de cada año ahorra una discusión larga.
Otra gestión que se olvida: comunicar a la Agencia Tributaria el nuevo domicilio en Rumanía. Si no se hace, las notificaciones siguen llegando a una dirección española en la que ya no vive nadie, o al buzón del piso alquilado.
El convenio entre España y Rumanía
España y Rumanía tienen convenio para evitar la doble imposición, y en los últimos años se ha negociado uno nuevo. Cuál se aplica a cada ejercicio y qué dice sobre rentas distintas del alquiler, como pensiones o salarios, es algo que no damos por supuesto: lo comprueba tu asesor en Rumanía. Para el piso, el reparto general de los convenios es que España puede gravar el alquiler porque el inmueble está aquí, y Rumanía, como país de residencia, evita la doble imposición en los términos del convenio.
Cómo declararlo en Rumanía es Derecho rumano y no lo asesoramos. Si tienes contable allí, le pasamos todo lo que necesite de la parte española. Si cobras además una pensión española, la guía sobre pensiones públicas y privadas en los convenios te da el mapa.
Plazos del modelo 210 para el alquiler de larga duración
Desde el ejercicio 2026, la renta de todo el año se declara en una única autoliquidación que se presenta del 1 al 20 de abril del año siguiente (15 de abril si domicilias). Si hubo meses sin inquilino, la imputación de esos días va en otro 210, que se presenta entre el 1 de abril y el 31 de diciembre del año siguiente (23 de diciembre con domiciliación). Orden HAC/623/2026.
Años atrás sin declarar
Es muy frecuente que quien volvió a Rumanía hace tres o cuatro años no haya presentado ningún 210. Si Hacienda aún no ha escrito, regularizar por iniciativa propia tiene recargo, pero no sanción. La diferencia es notable, y la explicamos en regularización voluntaria y en la guía de recargo frente a sanción.
Vender el piso desde Rumanía
Si decides vender, el comprador retiene el 3 % del precio y lo ingresa con el modelo 211 en un mes. Después presentas tu 210 de ganancia en los tres meses siguientes al final de ese mes y tributas al 19 % sobre la ganancia. La exención por reinversión en vivienda habitual que quizá conozcas del IRPF está pensada para residentes: para la venta desde fuera, revisa vender siendo no residente.
Si uno de los dos se quedó en España
A veces solo vuelve uno de los cónyuges y el otro sigue viviendo y trabajando en España. En ese caso cada uno declara su mitad del piso por un impuesto distinto: quien se quedó, en su IRPF como residente; quien volvió, con el modelo 210 como no residente. Son dos declaraciones con reglas diferentes sobre el mismo inmueble, y conviene que las cifras de ingresos y gastos cuadren entre ellas. Lo mismo ocurre si el piso es de un matrimonio que se ha separado y cada uno vive en un país.
Papeles para la primera cita
- La escritura y el último recibo del IBI, con el valor catastral.
- El contrato de alquiler y el justificante de la fianza.
- El certificado de intereses de la hipoteca del año.
- Tu certificado de la ANAF y la fecha aproximada en que te fuiste de España.
- Si presentaste renta en España los últimos años, las copias.
Con eso sabemos desde qué año eres no residente, qué falta y qué se presentó por inercia cuando ya no tocaba.
Del piso de Castellón a tu buzón en Iași
Rellena el alta para no residentes, dinos desde cuándo vives en Rumanía y mándanos el contrato de alquiler y los recibos. Revisamos primero los años pendientes y luego llevamos el calendario por ti. Puedes escribirnos en español.