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Repartir la deuda en plazos que puedas pagar

Aplazar o fraccionar una deuda con Hacienda

No es un favor que se pide: es un derecho del artículo 65 de la Ley General Tributaria. Lo que hay que acertar es el momento, el importe y el calendario que se propone.

Lo primero: pedirlo dentro del plazo voluntario

La solicitud presentada en periodo voluntario impide que la deuda entre en vía ejecutiva mientras se resuelve. Presentada después, la deuda ya lleva su recargo y el aplazamiento no lo borra.

Cuándo se pideQué pasa
Dentro del plazo de pago voluntarioNo se inicia el periodo ejecutivo. Solo se pagan intereses de demora.
Ya en periodo ejecutivo, antes de la providencia de apremioRecargo ejecutivo del 5 %, que ya no se quita.
Notificada la providencia de apremioRecargo de apremio reducido del 10 %, o del 20 % si se agota ese plazo.
Un día decide un 5 %

Sobre una deuda de 8.000 €, pedir el aplazamiento el último día del plazo o el primero del siguiente son 400 € de diferencia. Es el error más caro y el más fácil de evitar.

Hasta dónde se llega sin avalar

Por debajo del umbral legal vigente —hoy 50.000 € de deuda acumulada— el aplazamiento se tramita sin garantías: no hace falta aval bancario ni hipoteca. Se cuenta el conjunto de lo que se debe en ese momento, no cada deuda por separado, así que fraccionar una solicitud en varias no sirve para quedarse por debajo.

Por encima de ese umbral hay que ofrecer garantía —aval, certificado de seguro de caución, hipoteca o prenda— o justificar que no se puede, lo que abre una vía distinta y bastante más lenta.

  • Deuda pequeña y calendario corto: resolución automatizada, en cuestión de días.
  • Deuda grande o plazos largos: valoración caso por caso, con más documentación y más tiempo.
  • Los intereses de demora corren siempre, con garantía o sin ella. El aplazamiento no es gratis: es previsible.

Las deudas que no se pueden aplazar

El artículo 65.2 excluye algunas, y esta es la parte que más solicitudes tumba:

  • Las retenciones e ingresos a cuenta: modelos 111, 115 y 123. Ese dinero no es tuyo, se lo has retenido a otro, y por eso la ley no deja aplazarlo salvo supuestos muy tasados.
  • Los pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades.
  • Las deudas derivadas de la ejecución de resoluciones firmes total o parcialmente desestimatorias que hubieran estado suspendidas.
  • Las deudas del responsable solidario en determinados casos, y las de un concursado calificadas como créditos contra la masa.
Si la solicitud es inadmisible, no suspende nada

Pedir el aplazamiento de una deuda inaplazable no paraliza el cobro: la solicitud se inadmite y se tiene por no presentada, con lo que la deuda sigue su curso y entra en apremio. Conviene mirar antes de pedir.

Qué pasa si incumples un plazo

Esto es lo que más conviene entender antes de proponer un calendario alegre: si se incumple un solo vencimiento, el aplazamiento decae y vencen todos los demás de golpe. No se renegocia, no se avisa: la deuda entera pasa a ser exigible, y con el recargo del periodo ejecutivo encima.

Por eso el calendario que proponemos no es el más largo posible, sino el más corto que puedas cumplir con holgura. Un aplazamiento a doce meses que se paga es infinitamente mejor que uno a veinticuatro que se rompe en el noveno.

Y pesa para la próxima vez

Haber incumplido un aplazamiento anterior es el motivo de denegación más frecuente que vemos. Queda en el historial, y la siguiente solicitud se mira con eso delante.

El certificado de estar al corriente

Si necesitas acreditar que estás al corriente —para una subvención, una licitación o un contrato público—, la estrategia cambia por completo. Una deuda aplazada con garantía o con dispensa de garantías permite obtener el certificado; una deuda aplazada sin más, no siempre.

Es una de esas cosas que hay que decir antes de presentar la solicitud, no después: la vía que sale más barata no es la misma que la vía que te deja acreditar. Si hay un concurso de por medio, dínoslo en el formulario.

Intereses: ni premio ni castigo

Aplazar no es gratis: corre el interés de demora durante todo el periodo, y su tipo lo fija cada año la ley de presupuestos. Pero tampoco es un castigo desproporcionado, y casi siempre sale más barato que las alternativas reales, que son el recargo de apremio o pedir dinero fuera.

Lo que sí conviene es no confundirlo con un crédito. Es un acuerdo con la Administración para pagar una deuda que ya existe, con un calendario que hay que cumplir, y no una línea de financiación a la que se pueda volver cada trimestre.

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Cómo montamos la solicitud

Un aplazamiento se concede o se deniega por el calendario que propones, no por lo bien que lo pidas. Nosotros lo montamos así:

  1. Inventario de lo que debes y de sus fechas, para saber si estás por debajo del umbral y en qué periodo está cada deuda.
  2. Calendario realista. Una propuesta que no puedas cumplir es peor que no pedir nada: el impago de un plazo activa el vencimiento del resto y la deuda entra en ejecutiva de golpe.
  3. Domiciliación de los plazos, que es obligatoria cuando la tramitación es automatizada y evita despistes.
  4. Presentación y seguimiento, con el acuse en tu carpeta, y aviso antes de cada vencimiento.

Y si la deuda viene de ejercicios sin presentar, el orden correcto es otro: primero se calcula el recargo de presentar fuera de plazo, después se presenta, y solo entonces se pide el aplazamiento de lo que resulte. Lo contamos en la línea de fuera de plazo.

Qué cuesta

TrabajoPrecio
Solicitud de aplazamiento o fraccionamiento sin garantía175 €
Solicitud con garantía o por encima del umbralPresupuesto cerrado
Recurso contra una denegacióndesde 405 €

Impuestos incluidos. Si ya eres cliente de una de nuestras líneas recurrentes, la primera solicitud del año va incluida en tu cuota.

Lo que nos preguntan sobre tu deuda con Hacienda

¿Me pueden denegar el aplazamiento?

Sí. Los motivos más habituales son proponer un calendario que no guarda relación con tu capacidad de pago, haber incumplido aplazamientos anteriores o pedirlo sobre una deuda inaplazable. La denegación abre un plazo corto para pagar, así que conviene tener prevista la alternativa antes de presentar.

¿El aplazamiento me libra de los intereses?

No. Los intereses de demora se devengan durante todo el aplazamiento, al tipo vigente en cada ejercicio. Lo que evita es el recargo de apremio, que es mucho más caro.

¿Puedo aplazar la renta?

Sí, el IRPF se puede aplazar. Y además tiene su propio fraccionamiento sin intereses en dos plazos, 60 % en junio y 40 % en noviembre, que es compatible con solicitar después un aplazamiento del resto.

¿Qué pasa si no pago un plazo?

Se te requiere y, si no se atiende, se considera incumplido el acuerdo: vencen todos los plazos pendientes y la deuda entra en vía ejecutiva con su recargo. Por eso el calendario tiene que ser prudente desde el principio.

¿Aplazar aparece en algún registro?

No es un registro de morosos, pero una deuda aplazada impide obtener el certificado de estar al corriente en sentido pleno mientras no esté garantizada o pagada. Si necesitas ese certificado para una subvención o una licitación, dilo antes de pedir nada.

Lo que hay que decidir con tu deuda con Hacienda

Lo que más nos preguntan de esta línea no es cómo se rellena un modelo: es si conviene una cosa o la otra.

Aplazar o Fraccionar

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Aplazar o fraccionar una deuda, a fondo: 5 guías

Cómo se pide un aplazamiento, paso a paso

La solicitud en sede electrónica, la documentación según el importe, la domiciliación de los plazos y los plazos de resolución.

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Retenciones, pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades y demás supuestos del artículo 65.2, con el efecto de pedirlo igual.

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Plazo voluntario, periodo ejecutivo y providencia de apremio: qué recargo hay en cada momento y cómo se evita el siguiente.

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El orden correcto —calcular, presentar, aplazar—, qué parte no se puede aplazar y cómo queda el coste total.

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